lunes, 16 de abril de 2018

Prudència

Dilluns

Explicar el mite del rei Mides en castellà i parlar sobre el què us suggereix.

Érase una vez un rey muy rico cuyo nombre era Midas. Tenía más oro que nadie en todo el mundo, pero a pesar de eso no le parecía suficiente. Nunca se alegraba tanto como cuando obtenía más oro para sumar en sus arcas. Lo almacenaba en las grandes bóvedas subterráneas de su palacio, y pasaba muchas horas del día contándolo una y otra vez.

Midas tenía una hija llamada Caléndula. La amaba con devoción, y decía: "Será la princesa más rica del mundo". Pero la pequeña Caléndula no daba importancia a su fortuna. Amaba su jardín, sus flores y el brillo del sol más que todas las riquezas de su padre. Era una niña muy solitaria, pues su padre siempre estaba buscando nuevas maneras de conseguir oro, y contando el que tenía, así que rara vez le contaba cuentos o salía a pasear con ella, como deberían hacer todos los padres.

Un día el rey Midas estaba en su sala del tesoro. Había echado la llave a las gruesas puertas y había abierto sus grandes cofres de oro. Lo apilaba sobre mesa y lo tocaba con adoración. Lo dejaba escurrir entre los dedos y sonreía al oír el tintineo, como si fuera una dulce música. De pronto una sombra cayó sobre la pila del oro. Al volverse, el rey vio a un sonriente desconocido de reluciente atuendo blanco. Midas se sobresaltó. ¡Estaba seguro de haber atrancado la puerta! ¡Su tesoro no estaba seguro! Pero el desconocido se limitaba a sonreír.

- Tienes mucho oro, rey Midas -dijo. "Sí -respondió el rey-, pero es muy poco comparado con todo el oro que hay en el mundo." "¿Qué? ¿No estás satisfecho?" -preguntó el desconocido. "¿Satisfecho? -exclamó el rey-. Claro que no. Paso muchas noches en vela planeando nuevos modos de obtener más oro. Ojalá todo lo que tocara se transformara en oro." "¿De veras deseas eso, rey Midas?". "Claro que sí. Nada me haría más feliz." "Entonces se cumplirá tu deseo. Mañana por la mañana, cuando los primeros rayos del sol entren por tu ventana, tendrás el toque de oro."

Apenas hubo dicho estas palabras, el desconocido desapareció. El rey Midas se frotó los ojos. "Debo haber soñado -se dijo- , pero qué feliz sería si eso fuera cierto". A la mañana siguiente el rey Midas despertó cuando las primeras luces aclararon el cielo. Extendió la mano y tocó las mantas. Nada sucedió. "Sabía que no podía ser cierto", suspiró. En ese momento los primeros rayos del sol entraron por la ventana. Las mantas donde el rey Midas apoyaba la mano se convirtieron en oro puro. "¡Es verdad! -exclamó con regocijo-. ¡Es verdad!".

Se levantó y corrió por la habitación tocando todo. Su bata, sus pantuflas, los muebles, todo se convirtió en oro. Miró por la ventana, hacia el jardín de Caléndula. "Le daré una grata sorpresa", pensó. Bajó al jardín, tocando todas las flores de Caléndula y transformándolas en oro. "Ella estará muy complacida", se dijo.

Regresó a su habitación para esperar el desayuno, y recogió el libro que leía la noche anterior, pero en cuanto lo tocó se convirtió en oro macizo. "Ahora no puedo leer -dijo-, pero desde luego es mucho mejor que sea de oro". Un criado entró con el desayuno del rey. "Qué bien luce -dijo-. Ante todo quiero ese melocotón rojo y maduro." Tomó el melocotón con la mano, pero antes que pudiera saborearlo se había convertido en una pepita de oro. El rey Midas lo dejó en la bandeja. "Es precioso, pero no puedo comerlo", se lamentó. Levantó un panecillo, pero también se convirtió en oro. 

En ese momento se abrió la puerta y entró la pequeña Caléndula. Sollozaba amargamente, y traía en la mano una de sus rosas." ¿Qué sucede, hijita?", preguntó el rey. "¡Oh, padre! ¡Mira lo que ha pasado con mis rosas! ¡Están feas y rígidas!". "Pues son rosas de oro, niña. ¿No te parecen más bellas que antes?". "No -gimió la niña-, no tienen ese dulce olor. No crecerán más. Me gustan las rosas vivas". "No importa -dijo el rey-, ahora toma tu desayuno". Pero Caléndula notó que su padre no comía y que estaba muy triste. "¿Qué sucede, querido padre?", preguntó, acercándose. Le echó los brazos al cuello y él la besó, pero de pronto el rey gritó de espanto y angustia. En cuanto la tocó, el adorable rostro de Caléndula se convirtió en oro reluciente. Sus ojos no veían, sus labios no podían besarlo, sus bracitos no podían estrecharlo. Ya no era una hija risueña y cariñosa, sino una pequeña estatua de oro. El rey Midas agachó la cabeza, rompiendo a llorar. "¿Eres feliz, rey Midas?", dijo una voz. Al volverse, Midas vio al desconocido. "¡Feliz! ¿Cómo puedes preguntármelo? ¡Soy el hombre más desdichado de este mundo!", dijo el rey. "Tienes el toque de oro -replicó el desconocido-. ¿No es suficiente?". El rey Midas no alzó la cabeza ni respondió. "¿Qué prefieres, comida y un vaso de agua fría o estas pepitas de oro?". El rey Midas no pudo responder. "¿Qué prefieres, oh rey, esa pequeña estatua de oro, o una niña vivaracha y cariñosa?". "Oh, devuélveme a mi pequeña Caléndula y te daré todo el oro que tengo -dijo el rey-. He perdido todo lo que tenía de valioso." "Eres más sabio que ayer, rey Midas -dijo el desconocido-. Zambúllete en el río que corre al pie de tu jardín, luego recoge un poco de agua y arrójala sobre aquello que quieras volver a su antigua forma. El rey Midas se levantó y corrió al río. Se zambulló, llenó una jarra de agua y regresó deprisa al palacio. Roció con agua a Caléndula, y devolvió el color a sus mejillas. La niña abrió los ojos azules. Con un grito de alegría, el rey Midas la tomó en sus brazos. Nunca más el rey Midas se interesó en otro oro que no fuera el oro de la luz del sol, o el oro del cabello de la pequeña Caléndula. 
FIN


lunes, 9 de abril de 2018

Justícia

Dilluns

Audició de la cançó de música clàsica, que pertany a la banda sonora de la llista de Schinder. Pel·lícula que parla d’un empresari alemany que va salvar moltes persones jueves de morir sota el règim nazi. Al acabar l’audició es pot preguntar què els ha suggerit la cançó.

B S O La lista de Shindlers             4, 16



                                                      Dimarts

Comentar la següent imatge sobre la justícia.



                                                   Dimecres


Explicar el següent conte sobre la justícia:

Había una vez un poderoso rey que tenía tres hijos. Dudando sobre quién debía sucederlo en el trono, envió a cada uno de ellos a gobernar un territorio durante cinco años, al término de los cuales deberían volver junto a su padre para mostrarle sus logros.
Así marcharon los tres, cada uno a su lugar, alegres por poder ejercer como reyes. Pero al llegar descubrieron decepcionados que tan sólo se trataba de pequeñas villas con un puñado de aldeanos, en las que ni siquiera había un castillo.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, pero demostraré a mi padre que puedo ser un gran rey - se dijo el mayor. Y juntando a los pocos habitantes de su villa, les enseñó las artes de la guerra para formar un pequeño ejército con el que conquistar las villas vecinas. Así, su pequeño reino creció en fuerza y poder, y al cabo de los cinco años había multiplicado cien veces su extensión. Orgulloso, el joven príncipe reunió a aquellos primeros aldeanos, y viajó junto a su padre.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores; sin duda mi padre quiere probar si puedo ser un gran rey - pensó el mediano. Y desde aquel momento inició con sus aldeanos la construcción del mayor de los palacios. Y tras cinco años de duro trabajo, un magnífico palacio presidía la pequeña aldea. Satisfecho, el joven príncipe viajó junto a su padre en compañía de sus fieles aldeanos.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, así que la gente de esta aldea debe de ser importante para mi padre - pensó el pequeño. Y resolvió cuidar de ellos y preocuparse por que nada les faltara. Durante sus cinco años de reinado, la aldea no cambió mucho; era un lugar humilde y alegre, con pequeñas mejoras aquí y allá, aunque sus aldeanos parecían muy satisfechos por la labor del príncipe, y lo acompañaron gustosos junto al rey.
Los tres hermanos fueron recibidos con alegría por el pueblo, con todo preparado para la gran fiesta de coronación. Pero cuando llegaron ante su padre y cada uno quiso contar las hazañas que debían hacerle merecedor del trono, el rey no los dejó hablar. En su lugar, pidió a los aldeanos que contaran cómo habían sido sus vidas.
Así, los súbditos del hijo mayor mostraron las cicatrices ganadas en sus batallas, y narraron todo el esfuerzo y sufrimiento que les había supuesto extender su reino. El hermano mayor sería un rey temible, fuerte y poderoso, y se sentían orgullosos de él.
Los súbditos del mediano contaron cómo, bajo el liderazgo del príncipe, habían trabajado por la mañana en el campo y por la tarde en la obra para construir tan magnífico palacio. Sin duda sería un gran rey capaz de los mayores logros, y se sentían orgullosos de él.
Finalmente, los súbditos del pequeño, medio avergonzados, contaron lo felices que habían sido junto a aquel rey humilde y práctico, que había mejorado sus vidas en tantas pequeñas cosas. Como probablemente no era el gran rey que todos esperaban, y ellos le tenían gran afecto, pidieron al rey que al menos siguiera gobernando su villa.
Acabadas las narraciones, todos se preguntaban lo mismo que el rey ¿Cuál de los príncipes estaría mejor preparado para ejercer tanto poder?
Indeciso, y antes de tomar una decisión, el rey llamó uno por uno a todos sus súbditos y les hizo una sola pregunta:

- Si hubieras tenido que vivir estos cinco años en una de esas tres villas, ¿cuál hubieras elegido?
Todos, absolutamente todos, prefirieron la vida tranquila y feliz de la tercera villa, por muy impresionados que estuvieran por las hazañas de los dos hermanos mayores.
Y así, el más pequeño de los príncipes fue coronado aquel día como el más grande de los reyes, pues la grandeza de los gobernantes se mide por el afecto de sus pueblos, y no por el tamaño de sus castillos y riquezas.

Dijous

Comenta les següents frases sobre la justícia:
“Quan un home demana justícia és que vol que li donin la raó”
Santiago Rossinyol
“L’Absolució del culpable és la pena del jutge”.
Publio Siro

Divendres

La rana Renata era la mejor cocinera de los pantanos y a su selecto restaurante acudían todas las ranas y sapos de los alrededores. Sus "moscas en salsa de bicho picante" o sus "alitas de libélula caramelizadas con miel de abeja" eran delicias que ninguna rana debía dejar de probar, y aquello hacía sentirse a Renata verdaderamente orgullosa.
Un día, apareció en su restaurante Sopón dispuesto a cenar. Sopón era un sapo grandón y un poco bruto, y en cuanto le presentaron los exquisitos platos de Renata, comenzó a protestar diciendo que aquello no era comida, y que lo que él quería era una buena hamburguesa de moscardón. Renata acudió a ver cuál era la queja de Sopón con sus platos, y cuando este dijo que todas aquellas cosas eran "pichijiminadas", se sintió tan furiosa y ofendida, que sin mediar palabra le arreó un buen sartenazo.
Menuda trifulca se armó. A pesar de que Renata enseguida se dio cuenta de que tenía que haber controlado sus nervios, y no dejaba de pedir disculpas a Sopón, éste estaba tan enfadado, que decía que sólo sería capaz de perdonarla si él mismo le devolvía el sartenazo. Todos trataban de calmarle, a sabiendas de que con la fuerza del sapo y la pequeñez de la rana, el sartenazo le partiría la cabeza. Y como Sopón no aceptaba las disculpas, y Renata se sentía fatal por haberle dado el sartenazo, Renata comenzó a hacer de todo para que le perdonara: le dio una pomada especial para golpes, le sirvió un exquisito licor de agua de charca e incluso le preparó.. ¡una estupenda hamburguesa de moscardón!
Pero Sopón quería devolver el porrazo como fuera para quedar en paz. Y ya estaban a punto de no poder controlarle, cuando aparecio un anciano sapo caminando con ayuda de unas muletas.
- Espera Sopón-dijo el anciano- podrás darle el sartenazo cuando yo te rompa la pata. Recuerda que yo llevo muletas por tu culpa.
Sopón se quedó paralizado. Recordaba al viejo que acababa de entrar. Era Sapiencio, su viejo profesor que un día le había salvado de unos niños gamberros cuando era pequeño, y que al hacerlo se dejó una de sus patas. Recordaba que todo aquello ocurrió porque Sopón había sido muy desobediente, pero Sapiencio nunca se lo había recordado hasta ahora...
Entonces Sopón se dio cuenta de que estaba siendo muy injusto con Renata. Todos, incluso él mismo, cometemos errores alguna vez, y devolver golpe por golpe y daño por daño, no hacía sino más daño . Así que, aunque aún le dolía la cabeza y pensaba que a Renata se le había ido la mano con el sartenazo, al verla tan arrepentida y haciendo de todo para que le perdonase, decidió perdonarle. Y entonces pudieron dedicar el resto del tiempo a reirse de la historia y saborear la rica hamburguesa de moscardón, y todos estuvieron de acuerdo en que aquello fue mucho mejor que liarse a sartenazos.








lunes, 2 de abril de 2018

Fe / creences


                                                     Dilluns

Comentar la següent frase:

“ Tan sols una cosa converteix en imposible un sommi: La por a fracassar”.


                                                      Dimarts

Visualitzar la següent imatge i comentar-la:
Resultat d'imatges de imagen fe y creencias




                                                       Dimecres

Escoltar la cançó de Lluís Llach “Cal que neixin flors a cada instant” 2:59



                                                      Dijous

Llegir i comentar la frase de Buda:

“ L’odi no disminueix amb més odi. L’odi disminueix amb AMOR”


                                                       Divendres

Explicar el següent conte sobre el significat de la fe. Explicat en llengua Castellana.

“El Secreto de Juan”.

El Remanso era un pueblo pequeño y alejado de la ciudad. No tenía muchos habitantes y menos riquezas aún.
   Quienes allí vivían, eran personas humildes que trabajaban la tierra.
   Sus vidas transcurrían medianamente tranquilas excepto en las épocas de grandes lluvias, donde todo parecía volverse un gran caos.
   Ese año particularmente la época de inundaciones fue aún peor de lo acostumbrado. Llovía  sin parar, por lo que  el río crecía más de lo que el pueblo podía resistir. Mucha gente perdió su casa, algunos enfermaron, otros tuvieron que sacrificar sus animales, nadie podía estar feliz y realmente nadie lo estaba.
    Sin embargo, Juan nunca había perdido su sonrisa, ni en los peores días, donde parecía que el viento y el agua se ensañaban con El Remanso, cosa que en el pueblo nadie terminaba de entender.
   Juan nunca bajaba los brazos, siempre tenía una palabra de aliento para todos. No era que a él le fuese mejor que a los demás, también sus tierras estaban perjudicadas por el agua, pero de alguna manera, Juan se las arreglaba para seguir sonriendo.
   – ¡Es un insensible! – decían unos.
   – Ha de estar loco para sonreír sin motivos – comentaban otros
   – Algo oculta para sonreír tanto, hay algo que no nos dice, algo que nos está escondiendo a todos  – pensaban algunos.
   Así fue que se instaló en el pueblo el rumor acerca del secreto de Juan.
   Los rumores crecen rápido en los pueblos y la gente suele creerlos fácilmente. No se detienen a pensar si puede ser cierto o no, la mayoría lo cree y no pregunta nada más.
   Juan era un hombre solitario que vivía rodeado de animales de granja y mascotas. Era humilde y su vivienda también. Nadie la conocía, pues nadie había querido entrar a esa pequeña casa donde para muchos, se guardaba el gran secreto.
   Cuando la gente se quejaba porque llovía mucho, Juan contestaba:
   – Va a parar, no se preocupe, ya va a parar.
   Decía las cosas con una seguridad que nadie podía comprender, que dejaría de llover o que la cosecha no se arruinaría por completo, que las personas  mejorarían de las enfermedades que provocaban las inundaciones, todo parecía tener solución para él.
   – ¿Cómo hace para saber que no moriremos ahogados? Se quejaban algunos. 
   – Ni que tuviera la bola de cristal y pudiese adivinar el futuro – pensaban otros.
   – Algo tiene en su casa que hace que sepa estas cosas y que hable con la seguridad que habla. Por algo sonríe siempre, porque conoce qué va a pasar y por eso no se preocupa anticipadamente. Hay algo escondido allí que le da el poder de sonreír pase lo que pase – Comentó otro muy seguro de lo que decía.
   Nadie se preocupó en preguntarle a Juan porque siempre veía las cosas en forma más positiva que los demás, porque no dejaba de luchar, porque no se quejaba. Fue más fácil creer que tenía oculto en la casa que le daba esa especie de poder.
   Unos pocos, tan sólo unos pocos, pensaban que Juan tenía algo especial, pero no escondido, sino dentro de sí que no es lo mismo y ya veremos que tan equivocados no estaban.
Mientras tanto, Juan seguía luchando, curaba a sus animales, animaba a la gente, rescataba todo lo que podía de lo que había cosechado, protegía el resto. Trabajaba intensamente todo el día, pero jamás faltaba un consuelo, una palabra bonita y por supuesto, tampoco su sonrisa.
   Las lluvias no cesaban, la situación era muy complicada y  todos estaban desesperados. Cansados ya de ver que Juan no cambiaba su actitud, decidieron entrar en su casa para ver qué escondía, qué era aquello que le daba el poder de pensar siempre bien, de seguir adelante, de no dejar de sonreír.
   Esperaron que hiciera su paseo acostumbrado a la orilla del río, porque aunque lloviese a cántaros, Juan lo hacía igual y entraron en su humilde vivienda a revisar hasta el último de los rincones. Esperaban encontrar una pócima mágica, algún elixir, algún elemento de brujería, pero nada hallaron.
   Por más que buscaron y buscaron, nada encontraron.
   Desilusionados y más desorientados aún, salieron de la casa, preguntándose entonces cuál era el secreto y dónde estaba.
   Ese día Juan regresó antes de lo acostumbrado de su paseo, por lo que llegó justo para cuando sus vecinos abandonaban su casa. No preguntó nada.
   Avergonzados, los hombres trataron de dar cuanta excusa se les ocurrió para la visita sin aviso. Hablaban todos al mismo tiempo, con idéntica vergüenza y nerviosismo. Ninguno se animaba a decir la verdad.
   Juan escuchaba, pero no entendía. Sonriendo como siempre, esta vez sí preguntó:
   – ¿Buscaban algo?  ¿En que los puedo ayudar?
   Finalmente, uno de los vecinos se animó y le dijo toda la verdad, que nadie entendía cómo jamás bajaba los brazos, que menos aún comprendían porque no dejaba de sonreír aunque las cosas no estuviesen bien. Agregó que todos, o casi todos, en el pueblo estaban desconcertados con su actitud y que ellos creían que algo escondía en su casa que lo hacía ser como era.
   – Lo que buscaron – dijo Juan – no se encuentra arriba de un estante, sobre una mesa o guardado en un ropero.
   Todos escucharon con atención, pensando en qué lugar recóndito de la casa habría escondido el gran secreto.
   – Han buscado algo que llevo dentro de mi, algo que no tiene forma, ni color, pero que tiene una fuerza muchísimo más grande de la que Uds. puedan imaginar.
   Cansados de no entender, volvieron a preguntar cuál era el secreto que tan atesorado guardaba Juan.
    – No guardo ningún secreto – dijo muy tranquilo Juan- lo que tengo dentro de mi pueden tenerlo todos, sólo hay que sentirlo.
   – ¿De qué se trata entonces? Preguntó uno de los vecinos casi enfurecido.
– De Fe, de eso se trata, ni más ni menos que de tener Fe.
   Todos lo escuchaban sin entender demasiado pero con un creciente interés.
– La fe es la que nos hace creer que todo se puede, incluso aquellas cosas que parecen imposibles. La fe nos hace fuertes, alegres, nos permite sonreír en medio de los problemas, con la seguridad que pronto se solucionarán. La fe nos sostiene y hace nuestra vida mejor, sea cual sea la vida que nos ha tocado vivir.
– Con razón… -balbuceó uno- … la sonrisa….
Juan prosiguió:
   – La fe es imprescindible para vivir mejor, porque a través de la fe creemos, crecemos, no nos dejamos abatir por los problemas, los enfrentamos con valentía y si se puede con alegría también.
   – Ese era el secreto… -dijo otro vecino tomándose la cabeza.
   – Secreto ninguno – corrigió Juan- en todo caso un tesoro y de los más valiosos.
   No siempre es fácil transmitir la fe a los demás, pues es algo que se siente muy dentro del corazón, pero digamos que se puede contagiar.
   El ejemplo de Juan enseñó a muchos en el pueblo y en las siguientes inundaciones todos se veían igual de empapados y agotados, pero más de uno tenía una hermosa sonrisa para estrenar en su cara.

Fin

lunes, 26 de marzo de 2018

Ecologia/natura


                                                         Dilluns

Escoltar la cançó de You tube:

ELS CATARRES – Obre els ulls (lyric video) 3:23



                                                         Dimarts

Comentar la frase de l’indi Seatle en defensa de la Terra davant del Congrès dels Estats Units:

“La Terra no ens pertany, nosaltres pertanyem a la Terra.”


                                                         Dimecres

Visualitzar i comentar el que suggereix la següent imatge:




                                                    Dijous


Escoltar la Cançó rapera  a You tube:

MACACO  (Mother earth, Mama Tierra)  4.34




                                                Divendres

Visualitzar I comenta la següent imatge:




lunes, 19 de marzo de 2018

Escolta

                                                   



                                                          Dilluns



 Resultat d'imatges de chica explica secreto chico


                                              Dimarts


Resultat d'imatges de niño escuchando caracola de mar

                                                    Dimecres

Resultat d'imatges de imaen padre y niño hablando en un campo

                                     Dijous

Escoltem la cançó de Bob Dylan “Blowing in the wind”. En Català “Escolta-ho en el vent”.




Divendres



Comentar la següent frase:

“El meu avi deia: mastega abans d’empassar. Per tant cal escoltar abans de parlar”.


lunes, 12 de marzo de 2018

Silenci

                                                   

 Dilluns






                                                Resultat d'imatges de imagen señal prohibido hablar



                                                                    Dimarts


        El silenci

Si escoltes el silenci
hi sentiràs mil veus:
les herbes que respiren
les flors obrint els pètals
la terra assaonant-se,
insectes que no veus...
Un aire ple de vida
et besarà la galta
i sentiràs als dintres
com tremolors d'ocell.
L'aire entendrà els teus somnis
tu l'entendràs a ell.

Joana Raspall


  Dimecres


Resultat d'imatges de imagen calle vacía blanco y negro estrecha


O comentar la següent frase sobre el Silenci.

“Si el que has de dir no és més bonic que el silenci, no ho diguis”. Proverbi turc


      Dijous


Resultat d'imatges de imagen chico boca tapada



Divendres



Dinàmica de grup on els nens i nenes de la classe opinen lliure i voluntàriament sobre com seria el món si estigués en silenci total.



lunes, 5 de marzo de 2018

Esperit crític


                                                       Dilluns
MENYS QUEIXAR-SE

Per millorar allò que creiem que no va bé, cal primer analitzar. I per això hem d'informar-nos: no podem opinar d’allò que no coneixem.
-La nostra crítica és millor que sigui constructiva, que no ens dediquem només a criticar per destruir. Això és fàcil. No és tan fàcil aportar idees positives, i ser persones positives i optimistes, també davant de situacions que ens són contràries.
-I, per últim, hem de ser persones coherents amb el que pensem. Hi ha gent que el que diu, ho fa, s'implica per portar endavant les seves idees. Les persones així ens agraden més que no pas les que només diuen, però no fan. Cadascú de nosaltres ha de veure de quin tipus de persona és.
Si tenim en compte aquests aspectes, podrem dir que estem educant el nostre "esperit crític".




                                                       Dimarts

Resultat d'imatges de vinyeta democràcia mafalda



                                                 Dimecres


Resultat d'imatges de imatge hamburguesa realitat publicitat



 Dijous



Resultat d'imatges de viñeta mafalda enfermo en casa

Divendres



Resultat d'imatges de imagen sabes que creo que tanta tecnología